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Las vacaciones de los menores con padres separados

Los periodos vacaciones son periodos de descanso y disfrute, especialmente para los más pequeños.

Y en ocasiones pueden convertirse en una fuente de conflicto para los progenitores, que no consiguen ponerse de acuerdo en su reparto. 

La distribución de los periodos vacacionales depende de las circunstancias de cada familia, de sus horarios laborales o del apoyo que puedan tener en estos periodos, ya que se tienen en cuenta las vacaciones escolares de los niños, no de los padres. Y todo ello debe ser previsto con anterioridad a su fijación, sobre todo para evitar problemas. 

Vamos a ver en el post de hoy cuáles son los modos más comunes de organizar el reparto de tiempo en vacaciones, tanto en el periodo de verano como en Navidad y Semana Santa. Si los menores disfrutan en su colegio de la Semana Blanca o de Carnaval, también deberían tenerse en consideración dichos períodos. 

¿Cómo se reparten las vacaciones?

Los periodos vacacionales deben repartirse del modo más equitativo posible para que ambas familias puedan disfrutar de tiempo de ocio con los niños. 

Además, es una oportunidad para poder salir de la rutina y hacer viajes más largos con ellos de lo habitual. Por ello, suelen darse periodos semanales o quincenales, según la edad de los niños. Cuando todavía son muy pequeños, lo idóneo es que los periodos sean cortos, para que no pasen mucho tiempo sin ver al otro progenitor (por ejemplo, semanas alternas). Durante este tiempo, se suspende el régimen de visitas estipulado durante el curso escolar.

Con carácter general, hay tres periodos vacacionales que deben regularse: Navidades, Semana Santa y verano. Y tomamos siempre como referencia las vacaciones escolares, como ya hemos comentado. 

Las vacaciones de Navidad

Las vacaciones de Navidad suelen ser disfrutadas por mitades entre ambos progenitores, comprendiendo el primer periodo, por ejemplo, desde la finalización de las clases hasta el día 30 de diciembre; y un segundo periodo que va desde el 30 de diciembre hasta el primer día de clases. 

Pero dentro de estos periodos hay días concretos que pueden regularse aparte como “días especiales”. El día de Reyes, por ejemplo, es un día muy importante para los niños, especialmente para los más pequeños, que lo esperan con gran ilusión. Ambos progenitores (y por extensión, sus familias), tienen derecho a disfrutar de este día mágico con ellos. Por ello, suele dividirse, de tal manera que los niños pueden pasar la mañana con uno, y la tarde con otro, independientemente del reparto del tiempo de vacaciones que hayan convenido.

Lo mismo sucede con Nochebuena, Navidad o Año Nuevo. Normalmente, cada progenitor disfruta de alguno de estos días especiales dependiendo del periodo que le toque. Aunque si lo desean, pueden también repartirse los periodos de manera fija. Hay familias para las que el día de Nochebuena es muy especial y familiar, y para otras puede serlo el día de Navidad . Todo lo que sea a través del consenso, y cumpla con el mejor interés del menor, podrá ser plasmado en el convenio.
En el periodo vacacional de Semana Santa.
Ocurre lo mismo que en Navidad; Las vacaciones de Semana Santa se reparten por mitades entre ambos progenitores y en relación con los periodos escolares. Pero como son más cortas, puede pactarse que un año las disfrute íntegramente un progenitor, y al año siguiente, el otro. 

Las entregas y recogidas podrán realizarse en el centro escolar, el último día de colegio, o también en el domicilio del progenitor con quien se encuentre el menor en ese momento. Esto quizás resulte lo más habitual e idóneo, para no ir con la maleta a cuestas. 

¿Cómo se elige?

Para evitar discusiones, el método que normalmente se sigue es el de elección, uno u otro progenitor, según seanaños pares o impares. Así, cada uno puede elegir y disfrutar de distintos periodos. 

Por motivos laborales, es conveniente avisar al otro progenitor con un plazo mínimo de, por ejemplo, 30 días de antelación, a efectos organizativos y por si es necesario comprar billetes y reservar hoteles. 

La entrega y devolución de los menores se realizará en el lugar de residencia habitual o en el centro escolar. También se puede establecer que la devolución antes del reinicio del curso escolar sea con un mínimo de 24 horas de antelación, para que puedan preparar los primeros días del cole y adaptarse al nuevo curso.

Por último, y como veremos en próximos posts de manera más detallada, en caso de que en vacaciones se prevea salir al extranjero, deberá siempre comunicarse al otro progenitor.

Los días “especiales”

Más allá de los periodos vacacionales, que son esperados por pequeños y mayores con especial ilusión, hay otros días marcados en el calendario que conviene tener en cuenta en el Convenio Regulador. Si existe previsión, el menor podrá estar unas horas con el progenitor al que no le corresponda ese día. Por ejemplo:

El día del Padre y de la Madre: Independientemente del tiempo de custodia, se puede dejar disfrutar por ejemplo de la mitad del día a la madre, si se trata del día de la madre y no le corresponde a ella la custodia. Lo mismo ocurre con el Día del Padre. 

El día del cumpleaños de los hijos menores: Ambos progenitores tendrían derecho a pasarlo con ellos. Al menos una horas. 

También puede pactarse en convenio qué hacer en caso de celebraciones familiares, como pueden ser comuniones y bodas de algún familiar cercano, o fiestas de cumpleaños de abuelos. 

Los puentes

El criterio mayoritario es que, si un fin de semana va unido a un día no lectivo, se extiende el fin de semana; la devolución de los menores se hará a la misma hora que estaba prevista pero incluyendo un día festivo. 

En general, este reparto no debería dar pie a problemas, aunque en ocasiones surgen problemas de interpretación. Para evitarlos, es muy importante que en el momento en el que se firme el acuerdo de separación, o cuando llegue la sentencia, releamos las cláusulas relativas a las vacaciones, de modo que puedan evitarse problemas en el futuro. 

La flexibilidad de los progenitores en estos casos es muy beneficiosa para los menores, dado que de esta manera se les permite disfrutar de momentos especiales con sus dos progenitores, así como con sus familias, evitando conflictos.

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