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De la toalla en la playa a la demanda en el juzgado: Las vacaciones de verano disparan los divorcios

Cerca del 40% de las demandas de divorcio se presentan en el tercer trimestre del año y, concretamente, mayoritariamente en el mes de septiembre, según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Eso ocurre después de las vacaciones de verano -porque hay que tener en cuenta que agosto es inhábil en los juzgados-, un tiempo en el que el matrimonio, generalmente, ha compartido más tiempo. Y eso que, de entrada, debería ser bueno, en ocasiones actúa como detonante y acelera la ruptura del matrimonio. La crisis que durante meses se ha ido sorteando y camuflando con el estrés diario, de trabajo ajo, colegio de los niños y demás…. puede explotar durante las vacaciones y convertirse en éstas en la puntilla que le faltaba al matrimonio para saltar por los aires.
Vaya por delante que nuestra intención no es amargarle las vacaciones a nadie y aclarar que hablamos, por regla general, de parejas en las que hay una crisis subyacente, latente. No podemos sabemos si en la estadística de los divorcios de septiembre entran también crisis arrepentidas por una bachata demasiado sugerente y sus derivadas en el beach club o la verbena con otra persona que no está inscrita en el libro de familia….
¿Y por qué se evidencian más los problemas de la pareja durante las vacaciones?
Evidentemente no podemos generalizar, pero los expertos del ámbito jurídico y de la psicología coinciden en señalar una serie de causas que suelen ser las más comunes:
- Ruptura de la rutina que nos impide pararnos a analizar los problemas y que ahora pueden evidenciarse: Durante el año, el trabajo y las obligaciones actúan como amortiguadores y los problemas no se abordan, aunque existen evidentemente. En verano, la convivencia 24/7 hace florecer problemas de comunicación y diferencias ocultas… y todo puede explotar.
-Estrés y conciliación : Las vacaciones para una familia con hijos también generan obligaciones. Y no pocas. La organización de los niños sin colegio y la sobrecarga familiar o económica de las vacaciones añaden estrés, y eso suma irritabilidad. En vacaciones hay que acordarlo todo, como qué se visita, dónde se viene y, en las parejas con hijos 24 horas, pueden incrementarse las tensiones. Las vacaciones pueden quedar reducidas a las vacaciones de los hijos y su cuidado 24 horas sin que de espacio para los adultos y eso añade tensión.
-Expectativas frustradas: No pocas veces ocurre que hemos idealizado tanto las vacaciones como la solución a las crisis, y al no cumplirse esas expectativas, la frustración suele derivar en la ruptura definitiva. Por ejemplo, creemos que las discusiones o la falta de sexo se van a solucionar en ese viaje fantástico…. Y no pasa.
-La familia política y las vacaciones. Y no olvidemos un factor que, en no pocas ocasiones, también puede incidir de manera significativa en la agudización de las crisis: la familia política. Sin duda es un de riesgo si las vacaciones o parte de ellas se disfrutan junto a la familia política, en su casa en la playa o dónde sea y en esos casos, a veces, el yerno o la nuera pueden sentirse desplazados o cuestionados.
¿Divorcio o terapia?
Como agosto es un mes inhábil en los juzgados, muchas parejas aprovechan para reflexionar y formalizar la demanda a la vuelta de septiembre… cuando han llegado a la conclusión de que el divorcio es la mejor opción. No obstante, no siempre se tira la toalla y también los psicólogos apuntan que en septiembre aumentan las consultas de terapias de parejas para intentar salvar el matrimonio.
Así, si en la maleta de regreso la pareja tiene claro que hay que incluir el fin de la relación y no una cita con el terapeuta (que es una opción que muchas parejas eligen), lo más aconsejable es ponerse en manos de un abogado/a de familia para que se resuelva la situación de la mejor manera posible, especialmente si hay hijos. Su abogado/a de familia siempre le dará los mejores consejos para el mejor divorcio: el que se basa en el acuerdo.
Y si a estas alturas ya tiene más o menos claro que van a ser las últimas vacaciones con su esposo/a, vayan aquí unos consejos muy prácticos para encarar de la mejor forma posible esta nueva etapa de su vida:
Los abogados de familia le ayudan con su decálogo para divorciarse bien y sin traumas
La Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) divulga un “decálogo para divorciarse bien y sin traumas” que resume la experiencia de sus afiliados y que le aconsejamos asuma como mantra para encarar el divorcio:
1. Mantenga al margen del divorcio a los hijos. Nunca utilice a los hijos como arma arrojadiza contra el otro progenitor. El impacto psicológico de la ruptura es menor si los padres cooperan.
2. No delegue en los niños, niñas y adolescentes la toma de decisiones esenciales.
3. Intente racionalizar la situación. Evite dejarse llevar por los sentimientos.
4. Intente alcanzar un divorcio de mutuo acuerdo. Es más económico que un procedimiento contencioso y le ahorrará sufrimiento emocional y tiempo. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 78,9% de los divorcios en España son de mutuo acuerdo.
5. Evite tratar con su cónyuge aquellas cuestiones sobre las que no se ponen de acuerdo porque acabarán discutiendo. Déjelo para su abogado. Hable únicamente de aquellas cosas sobre las que no hay discusión.
6. Trate de agilizar el trámite. Ralentizar las discusiones sobre los efectos del divorcio no conlleva ninguna ventaja. Cuanto más se alargue una situación complicada, peor.
7. Evite comparaciones con otros divorcios de parientes o conocidos. Recuerde que cada familia es un mundo, que todos los divorcios son diferentes y, en la mayoría de ocasiones, no son comparables.
8. Si hay patrimonio, delegue en un buen abogado de Familia que esté al tanto de la jurisprudencia más reciente. El patrimonio, principalmente la vivienda, suele ser el mayor foco de conflicto.
9. Un buen convenio regulador perdura en el tiempo y merma el conflicto.
10. Recurra a un buen abogado especializado en Derecho de Familia con habilidades multidisciplinares (por ejemplo la parte fiscal del divorcio es esencial). Le ahorrará sufrimiento emocional y tiempo. A la larga será más económico.
Principales causas de divorcio entre las parejas españolas
Recuerda también que lo que ustedes están pasando seguramente no es excepcional y otros muchos matrimonios lo han vivido. Sepa también que hoy por hoy no hay que demostrar ninguna causa ante el juez para justificar un divorcio “y culpabilizar” al otro. Los motivos se quedan para ustedes dos y lo que cuenta ahora es ordenar -especialmente si hay hijos- cómo funcionará esa familia ahora con los padres divorciados, además -claro está- de las compensaciones que corresponden si es el caso.
Y aunque no hay que alegar causas concretas (dese 2005), seguro que se identifican con alguna de las más comunes, recogidas en El IV Observatorio del Derecho de Familia de la AEAFA a partir de las experiencias de los abogados de familia con sus clientes. Y es que, a pesar de que ya no se necesita justificar la causa del divorcio, los afectados, cuando se ponen en manos de su abogado/a de familia, les explican las causas que han provocado la ruptura irreconciliable que les aboca al divorcio.
Las doce razones más citadas por los abogados de AEAFA son las siguientes:
- El desgaste, el alejamiento y la falta de comunicación al que lleva el estrés provocado por la crianza de los hijos y el trabajo.
- Desenamoramiento. A veces, acompañado del inicio de una relación con una tercera persona.
- Infidelidades.
- Dificultades económicas. “Hacen cierto el dicho de que cuando el dinero sale por la puerta, el amor salta por la ventana”, afirma Iraizoz.
- Discrepancias que surgen a raíz de la crianza y de la educación de los hijos. Se pone en evidencia estilos de vida y valores completamente distintos.
- La presencia excesiva de las respectivas familias políticas que generalmente ayudan, pero que a veces también ahogan. Sobre todo, cuando uno de los miembros de la pareja mantiene vínculos de excesiva dependencia con su familia de origen.
- Irritabilidad o mal carácter. En casa, con nuestros más íntimos, se nos caen las caretas. Aprovechamos la confianza de aquellos que más nos quieren y que nos necesitan para sacar la peor de nuestras versiones. ¿Nuestro verdadero yo?
- Elección de una pareja con un carácter incompatible e irreconciliable con el nuestro.
- Adicciones.
- Violencia de género, doméstica, trato inadecuado entre los miembros de la pareja.
- Dificultad para gestionar las emociones que generan el surgimiento de enfermedades, físicas o mentales, o agravamiento de las ya existentes en algún miembro de la familia.
- Cuando uno de los miembros de la pareja “sale del armario”, aceptando su verdadera orientación sexual.
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Si incumple las visitas a su hijo/a el juez puede obligarle a pagar más en pensión de alimentos
Si no se cumple con el régimen de visitas de los hijos, el otro progenitor se ve obligado a asumir un mayor gasto en el cuidado de éstos, superior al que se consideró al fijar la pensión. ¿Qué se puede hacer? Los tribunales están avalando esta opción: si no cumple con las visitas, va a tener que pagar más de pensión, de manera proporcional al tiempo que el otro/a progenitor/a deba asumir ese cuidado. Y puede llegar a doblarse la pensión.
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