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“Casi no nos hablamos, hay un abismo entre nosotros…” y por eso nos divorciamos

El estrés motivado en buena medida por el trabajo y el cuidado de los niños puede hacer mella en la pareja, provocando una creciente falta de comunicación y distancia entre ambos, acabando por desgastar totalmente la relación. Este es el principal motivo de divorcio entre los matrimonios hoy por hoy, por delante del desenamoramiento, una infidelidad o las dificultades económicas, que siguen como causas más habituales de divorcios en España, según la experiencia de los abogados de familia, guías imprescindibles para tener un buen divorcio. En 2024, se han registrado 86.595 divorcios y separaciones. Hasta llegar al divorcio, los matrimonios habían durado, de media, 16,4 años.
La falta de comunicación y el distanciamiento son las causas más habituales de divorcio.

Dicen que tras las vacaciones de verano -y después de otros períodos vacacionales- suele incrementarse el número de demandas de divorcio o separación que se interponen. Si se venían arrastrando problemas, la mayor convivencia, la frustración de expectativas o incluso encarar septiembre como un “nuevo curso” en nuestras vidas, pueden precipitar la decisión. Sea eso o no cierto a pies juntillas -del análisis de las estadísticas oficiales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del INE es difícil hacer esa aseveración con total rotundidad-, lo más importante es que ese proceso se realice de la mejor manera, desde el acuerdo y evitando enfrentamientos que hagan aún más dura una ruptura que ya de por sí es siempre dolorosa por poner punto y final a una apuesta de vida que, por el motivo que sea, se ve truncada. ¿Y cómo llegamos hasta esa ruptura? ¿Cuáles son las causas más habituales de separación o divorcio en España?

Son nuestros abogados de familia, los profesionales que lidian día a día con estas situaciones, quienes, desde su experiencia, saben mejor que nadie cuáles son los principales motivos que llevan a las parejas a iniciar los trámites para formalizar su ruptura.

Hoy por hoy, la ley no exige una causa concreta en la que justificar el divorcio y es un hecho que la mayoría de las disoluciones se producen por mutuo acuerdo. De hecho, según los últimos datos oficiales del INE, en 2024,  el  79,8% de los divorcios (de un total de 86.595, un 8,2% más que el año anterior) fueron no contenciosos y el 20,2% contenciosos.

Sin embargo, que la mayoría de divorcios o separaciones se encaren por mutuo acuerdo… no significa que no haya motivos, algunos más duros que otros, en los que se asienta esa decisión.

Los profesionales de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA), además de ser la mejor asesoría para acompañarnos desde el primer momento para conducir una ruptura matrimonial, nos han arrojado mucha luz sobre las causas más habituales de divorcio.

 

Los principales motivos de divorcio o separación

Según la experiencia de los abogados de familia, la causa más habitual para iniciar un proceso de separación o divorcio es el desgaste, el alejamiento y la falta de comunicación en la pareja, ligados normalmente al estrés por la crianza de los hijos y el trabajo.  En el 62% de los casos, esta causa se sitúa en niveles de muy alta y alta habitualidad.

El desenamoramiento (a veces acompañado del inicio de una nueva relación) y la infidelidad, ocupan los puestos segundo y tercero como motivos. En las franjas más altas de habitualidad representan el 59% y el 46% de las causas respectivamente.

Las dificultades económicas, discrepancias en la crianza y educación de los hijos (con incidencia muy alta y alta en el 43% de los casos), la excesiva presencia de las familias respectivas políticas (36% de incidencia alta y muy alta) son las causas que siguen. A continuación, la irritabilidad o el mal carácter de alguno de los miembros de la pareja (33%) o la constatación de que hay una incompatibilidad irreconciliable (33%) son motivos que se ponen también sobre la mesa con niveles de habitualidad muy alta y alta.

Las causas que podríamos calificar como más duras quizás -y con una incidencia menor- son las adicciones (se sitúan en niveles de muy alta y alta habitualidad en el 29% de los casos) o la violencia de género, doméstica o trato inadecuado entre los miembros de la pareja, que se constata en niveles de muy alta y alta habitualidad en el 29% de los casos y llega al 27% en el nivel  de media habitualidad de las causas que se exponen.

Las dificultades que pueden originar la gestión de la aparición de enfermedades -o el agravamiento de las existentes- en la pareja o en la familia tiene una incidencia alta y muy alta en el 16% de los casos.

Finalmente, el hecho de que uno de los miembros de la pareja “salga del armario” y revele una distinta orientación sexual se sitúa en el undécimo lugar de las causas de divorcio o separación, reflejándose sólo en el 5% de los casos como altamente habitual.

¿Y cuándo suele producirse esa ruptura?

La última estadística oficial del INE, referida a 2024, nos indica que la media de matrimonios disueltos por divorcio eran uniones de 16,4 años de media. Si concretamos un poco más el 31,8% de los divorcios se produjeron después de 20 años de matrimonio o más. El 22,5% entre cinco y nueve años después, el 16,0% entre 10 y 14 años, el 15,8% entre 15 y 19 años, el 10,5% entre dos y cuatro años y el 3,4% en menos de dos años.

La edad media de las mujeres en los procedimientos de divorcio fue de 46,6 años. En los hombres fue de 49,0 años.

 

Consejos para un buen divorcio

El primer consejo es acudir a un abogado de familia con habilidades multidisciplinares desde el minuto uno en que se toma la decisión de divorciarse o incluso, antes, cuando se está incurso en alguna de las situaciones descritas como causas habituales y se necesita orientación. Será su abogado de familia  quien le oriente y guíe en todo el proceso para su caso concreto. No obstante, como consejos genéricos, los abogados de la AEAFA elaboraron en su día una guía sobre cómo afrontar bien un divorcio, reglas de oro para un buen divorcio, fruto de su experiencia de años y que, a buen seguro, le servirán: nunca utilizar a los hijos como arma arrojadiza entre la pareja, ni delegar en ellos decisiones relevantes, intentar racionalizar la situación y buscar siempre el divorcio de mutuo acuerdo. Tampoco es conveniente entrar en un bucle de discusión sobre asuntos en los que se sabe que no se pondrán de acuerdo… de manera que debe dejar esa parte en manos de su abogado. Si hay patrimonio común, es mejor repartirlo cuanto antes, igual que no convenie enredar y sí agilizar los trámites.

Su situación es sólo suya y muy particular, de manera que no debe comparar su caso con otros de familiares y conocidos. Y, por supuesto, los consejos estrella bien pueden ser ir de la mano de su abogado de familia en todo momento y cerrar un buen convenio regulador que perdure en el tiempo para evitar conflictos presentes y futuros.https://abooga.es/noticia/como-tener-divorcio-saludable

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